Moquillo en hurones

Hurón mascota, Mustela putorius furo.

Cuando se tiene un hurón como mascota, es importante investigar y orientarse un poco acerca de ellos, sus cuidados, alimentación y prevención de enfermedades, pues son animales muy susceptibles a ciertos problemas virales que afectan a su salud y calidad de vida, incluso pueden llegar a causar su muerte si no se les facilita un mantenimiento adecuado. En este artículo hablamos del moquillo en hurones, una enfermedad de suma gravedad para el animal.

Los hurones son animales de compañía pertenecientes al orden de los carnívoros al igual que los perros, aunque se integran en la familia Mustelidae, por lo que algunas de las enfermedades virales que afectan a los cánidos también pueden afectar a los mustélidos, concretamente a la subespecie de elección como animal doméstico denominada Mustela putorius furo.

Entre estas enfermedades, la más común que se puede encontrar es el distemper, enfermedad de Carré o más conocida como moquillo canino, la cual es una afección producida por un virus de la familia Paramixoviridae, que presenta cepas muy diversas, sumamente contagiosas y especialmente mortales para los hurones.

¿Cuál es la causa principal del moquillo en hurones?

La causa principal por la que un hurón puede enfermar de distemper o moquillo canino es el contacto directo con otro hurón, cánido o animal carnívoro salvaje que sea portador del virus de moquillo, también el contacto con secreciones o aerosoles expulsados por estos individuos en orina, secreciones oculares y nasales, heces, que hace que un animal contaminado con el virus del moquillo canino contagie a un hurón sano.

Gracias a estudios actuales se ha demostrado que los fómites u objetos inanimados son una fuente de contagio importante, ya que el virus puede sobrevivir desde minutos hasta horas en cualquier objeto, ya sea los zapatos del propietario del hurón si entra en contacto con alguna secreción como orina o heces contaminadas, la mesa de exploración de la clínica o los guantes del veterinario.

La tasa de mortalidad en las especies que comprende la familia Mustelidae (hurones) alcanza el 100%, debido a la alta susceptibilidad que presentan los hurones ante el virus causante del distemper, puede afectar a hurones de cualquier edad sobre todo si no están vacunados correctamente. El moquillo en hurones es una enfermedad que causa daños a nivel gastrointestinal y en sistema nervioso, comprendiendo una signología variada e incluso combinada.

Síntomas del moquillo en hurones

Los síntomas principales de moquillo en hurones se manifiestan a nivel gastrointestinal y del sistema nervioso. En el primero de los casos, la enfermedad del moquillo o distemper en un hurón es apreciable mediante los siguientes signos clínicos:

  • Debilidad notoria.
  • Cansancio.
  • Presencia de secreciones nasales y oculares mucopurulentas.
  • Dolor en ojos y dificultad para abrirlos.
  • Falta de apetito.
  • Indiferencia a realizar actividades comunes.
  • Hiperqueratosis (endurecimiento) de las almohadillas.
  • Fiebre (más de 39.5 °C).
  • Deshidratación severa.
  • Diarreas abundantes.
  • Piel irritada alrededor del ano.

Si el virus afecta al sistema nervioso también se pueden presentar convulsiones, temblores constantes, estado de coma y por último la muerte del hurón.

Diagnosticando la enfermedad de moquillo en el hurón

Los signos presentes en la enfermedad del moquillo en hurones son variados, pero al advertir cualquiera de ellos habrá que acudir al veterinario rápidamente. Mediante la historia clínica del paciente, con los antecedentes de vacunación y exposición al virus, además del examen físico y pruebas de laboratorio, podrá realizar el diagnostico adecuado, valiéndose de química sanguínea, biometría hemática, pruebas de inmunofluorescencia realizada con secreciones de mucosas, conjuntiva o sangre, que ayudan a detectar los anticuerpos presentes en las células, especialmente si la enfermedad está apenas comenzando, aunque en muchas ocasiones no se pueden descartar resultados de falsos positivos.

Un diagnóstico post mortem positivo de moquillo en hurones puede llevarse a cabo al obtener muestras de nódulos linfáticos y cerebelo, así como histopatología de las células dañadas por el virus del distemper en tráquea, sistema urinario, sistema digestivo, piel, glándulas salivales y bazo.

Como ya se mencionó, el moquillo en hurones es una enfermedad viral altamente mortal y una vez que el virus ha invadido el organismo no hay marcha atrás, ya que no existe un tratamiento para poder curarla.

Solamente se puede facilitar al hurón un tratamiento de soporte o paliativo para disminuir los signos y con esto mejorar su estado y calidad de vida siempre que esté mostrando una evolución favorable, evitando infecciones secundarias y malestar al animal. Entre los medicamentos que se pueden prescribir al hurón contagiado están los antibióticos, antipiréticos, inmunoestimulantes, la fluidoterapia, ungüentos para sus almohadillas como la sulfadiacina de plata y una dieta enteral de alta calidad, en muchas de las veces asistida por el propietario y con estricta vigilancia del veterinario que lo esté tratando.

A pesar de que el mustélido esté llevando un tratamiento de soporte, el propietario debe tener muy presente que al tratarse de un virus tan agresivo el hurón podría fallecer en cualquier momento.

Pero una vez que la signología nerviosa ha comenzado, no se puede hacer más por el hurón, ya que el virus alcanzó al sistema nervioso y los signos neurológicos no se controlan tan fácilmente, por lo que para evitar sufrimiento al hurón es mejor tomar la importante decisión de darle una muerte sin sufrimiento (eutanasia), pues la enfermedad ya se encuentra demasiado avanzada y es deseable que el animal no sufra. No hay que olvidar que la eutanasia es un acto clínico, por consiguiente el veterinario es la única persona capacitada legalmente para llevarlo a cabo, sin olvidar que posee medios y cualificación para que se realice de manera humanitaria.

Prevención del moquillo en hurones

Para prevenir el moquillo en hurones es de suma importancia establecer unas pautas de vacunaciones según criterio veterinario, además precisa de revacunación anual, sus correspondientes desparasitaciones y, en la medida de lo posible, no entrar en contacto con otros hurones ajenos al hogar de la mascota.