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Jerbo Duprasi o de cola gruesa – un dócil roedor del Nilo

Jerbo Duprasi, jerbo de cola gruesa
Jerbo Duprasi, jerbo de cola gruesa
Rianhandayani/CC BY-SA 3.0

Habitante de la región norte del desierto, el jerbo Duprasi o jerbo de cola gruesa, Pachyuromys duprasi, extiende su hábitat natural por el oeste del río Nilo en Egipto, así como también se encuentra en Túnez, Libia y Argelia.

Para vivir protegido, el jerbo de cola gruesa construye sus propias madrigueras, las cuales pueden llegar a tener un metro de profundidad, pero también utilizan las de otros mamíferos roedores.

Características físicas del jerbo Duprasi

El jerbo Duprasi o jerbo de cola gruesa presume de un cuerpo regordete de aproximadamente 11 cm de longitud, cubierto de un pelaje que puede ser tanto gris como cobrizo. Las plantas de sus pies y las palmas de sus manos cuentan con cierto porcentaje de pelo, mientras que sus orejas tienen muy poco. Estas últimas son de inserción baja en su cabeza y sus ojos son grandes.

La cola es un rasgo distintivo en esta especie, ya que lucen bastante diferentes de las de otros jerbos. En este caso, son más cortas que su cuerpo. Como su nombre lo expresa, son gruesas. La forma que presentan es la de una maza y no tiene pelos.

Su cola es muy importante, ya que por un lado es la encargada de llevar a cabo el almacenamiento de grasa y agua, mientras que por el otro, esto la convierte en el principal termostato de la salud del jerbo Duprasi. Los especímenes de cola delgada están algo desnutridos, ya que no han logrado almacenar los nutrientes necesarios para gozar de una óptima salud.

Comportamiento del jerbo de cola gruesa – ¿son buenas mascotas?

Dado que estamos frente al roedor egipcio más amistoso y dócil, la respuesta es que sí. Se dejan agarrar sin mostrarse reticentes ni huidizos, además de que una mordida de esta clase de jerbo es una verdadera excepción.

Sin embargo, como muchos roedores, son caníbales. No es de extrañar que los veamos comerse a sus propias crías y no debemos pensar que los nuestros son los únicos que se comportan de forma agresiva con sus compañeros, ya que es así como ocurre en el mundo natural. Por esa razón, deberemos tomar las precauciones necesarias para evitar daños importantes y muertes innecesarias.

Debido a que son nocturnos, los oiremos en plena actividad durante las horas en las que nosotros dormimos.

Alimentación del jerbo Duprasi

En estado salvaje el jergo de cola gruesa es descrito como insectívoro, también se ha informado que consume ciertos vegetales. En cautividad toleran con agrado las mezclas de semillas especial para roedores, también puede alimentarse de verduras, insectos tipo grillos, escarabajos, gusanos, etc.

Reproducción y longevidad

La cría con el jerbo de cola gruesa, en muchas ocasiones no es fácil, ya que ciertos individuos pueden mostrarse poco sociables y gustan la vida en soledad, pero con espacio suficiente y en un terreno neutral, podemos ser capaz de que se emparejen y poder llegar a reproducir.

El macho y la hembra de jerbo de cola gruesa se enzarzan en un ritual de apareamiento que, dado que incluye chillidos algo alarmantes y un conjunto de movimientos que se confunden con una pelea cuerpo a cuerpo, puede llegar a ser shockeante para un dueño de jerbos Druprasi inexperto.

Al cabo de un máximo de veintidós días, siempre comprendidos dentro de los meses de abril a noviembre, nacerán camadas que pueden llegar a regalarnos nada menos que nueve ejemplares de jerbo Duprasi. A las cuatro semanas de vida, el destete puede tener lugar.

Cuando nacen, las crías son cien por ciento vulnerables, ya que son ciegos y sus cuerpitos frágiles e indefensos. Por lo tanto, están bajo la estricta tutela de sus madres hasta que se independicen y fortalezcan físicamente.

En cautiverio, el jerbo de cola gruesa es un mamíferos mascota que puede llegar a vivir hasta siete años. Sin embargo, en su hábitat natural su expectativa de vida es algo más corta.

Foto: Rianhandayani