Enfermedades del jerbo de Mongolia. Manejo y prevención

Enfermedades del jerbo de Mongolia
Jerbos de Mongolia
Titipong sukpaiboonwat (sp.depositphotos.com)

El jerbo o gerbil de Mongolia, es un mamífero roedor que se transformó en animal de compañía casi con igual popularidad que el hámster. Por esa razón es relevante hablar de las enfermedades del jerbo de Mongolia, aquellas más habituales en clínica veterinaria.

Su nombre científico es Meriones unguiculatus, pero puede identificarse vulgarmente como gerbil, gerbillo, merión y por último, jerbo.


Este último, aunque el más común, es una denominación errónea, ya que el verdadero jerbo (Jaculus jaculus) pertenece a otra familia.

El jerbo de Mongolia puede encontrarse aún en libertad, bajo un estado de preocupación menor. Sin embargo, su uso como mascota y animal de laboratorio, exige conocer los principales cuidados y trastornos asociados a la vida en cautiverio.

Origen y comportamiento en cautiverio

El jerbo o gerbil (del latín gerbillus, ‘pequeño roedor saltarín’) es un animal omnívoro originario de los desiertos de Mongolia y norte de China. En estado salvaje, se lo puede encontrar excavando y construyendo sistemas de túneles en el norte de África, India, Asia central y algunos lugares de Europa.

Es un animal que se ha adaptado a la vida en el desierto, orinando muy poco y compensando la carencia de agua durante varias semanas.

Son pequeños, pero de fuertes patas traseras. Su peso raramente sobrepasa los 130 g. Presentan su cuerpo y cola cubiertos por un pelaje corto y compacto, de color agutí y otras combinaciones. La cola es particularmente larga, pudiendo medir hasta 20 cm.

En condiciones de cautividad, son individuos amistosos, raramente agresivos, que se adaptan sin dificultad a variaciones de temperatura de entre 0 °C y 35 °C. Son limpios, despiden muy poco olor, son fáciles de cuidar y manejar. Se reproducen bien y son muy activos durante el día.

Todas estas cualidades lograron convertir al jerbo en mascota ideal, así como en un valioso modelo animal para estudios de comportamiento en cautiverio.

Signos de enfermedad y comportamiento alterado

Si bien ha logrado adaptarse muy bien a la vida en cautiverio, existen señales de incomodidad o cambios de conducta, que pueden alertarnos y anticipar el desarrollo de enfermedades del jerbo de Mongolia

Para comprenderlos, es importante conocer primero lo que un jerbo en cautividad puede normalmente realizar.

En primer lugar, sabemos que son animales territoriales y realizan por lo tanto conducta de marcación. Poseen para ello una glándula en la región ventral abdominal con la que frotan los objetos que desean marcar. Este comportamiento es normal y no debe confundirse con las enfermedades del jerbo de Mongolia

Existen también los llamados “ruidos de golpes”. Estos son producto del golpeteo que realizan con sus patas traseras contra el suelo, en un intento de advertir peligro a sus compañeros o expresar excitación sexual, como en el caso anterior no se trata de enfermedades del jerbo de Mongolia.

Por otro lado, el consumo de sus propias heces (coprofagia) es un hábito común en animales cuyas dietas pueden no estar bien balanceadas. Es una manera de aprovechar al máximo los nutrientes aportados por el alimento.

Cambios de conducta

Cuando un animal enferma, pueden apreciarse cambios notorios de estado y conducta. Esto es más evidente en aquellos individuos alojados en grupos.

El animal afectado se encuentra aislado y pierde su comportamiento exploratorio. Puede haber pérdida de peso, letargo, postura encorvada, cambios en el aspecto del pelo o patrón respiratorio alterado.

El color y consistencia de la materia fecal, así como lesiones o áreas alopécicas en el cuerpo, nos alertan también sobre posibles desequilibrios en salud o enfermedades del jerbo de Mongolia.

Conocer estos cambios y las principales enfermedades que pueden presentarse en los jerbos, nos conducirá rápidamente a un diagnóstico y tratamiento adecuados.

Enfermedades del jerbo de Mongolia más habituales

Las enfermedades del jerbo de Mongolia que pueden encontrarse con mayor frecuencia, pueden clasificarse según el componente infeccioso o parasitario y en afecciones de otro tipo.

Enfermedades infecciosas

Dermatitis nasal

Dentro de las enfermedades del Jerbo de Mongoloia de tipo infecciosas podemos citar primero a la dermatitis nasal, reconocida también como “úlcera nasal” o “eczema facial”.

Esta condición estaría causada por una combinación de factores, entre los que se destacan un mecanismo irritante y una infección bacteriana secundaria.

De manera similar a los que ocurre en ratas, los jerbos producen una secreción pigmentada desde las glándulas ubicadas en posterior de la órbita ocular llamadas “glándulas de Harder”. Esta secreción es café rojiza y se debe a la presencia de porfirina. Su presencia es normal, pero la producción puede verse aumentada en situaciones de estrés, humedad o hacinamiento, funcionando como un verdadero irritante primario.

Inicialmente se observan eritema y alopecia en la superficie externa de las narinas, las que pueden avanzar a dermatitis húmeda llegando a afectar los senos maxilares.

Los animales presentan anorexia, no toman agua, pierden peso y mueren.

El tratamiento incluye antibióticos en forma tópica o sistémica, y el control de los factores predisponentes.

Enfermedad de Tyzzer

Es la enfermedad infecciosa más frecuente en los jerbos en cautiverio. Está altamente asociada al estrés o cualquier situación que afecte la inmunidad del animal.


El agente causal es el Bacillus piliformis, una bacteria intracelular obligada que infecta las células intestinales, mostrando afinidad también por hepatocitos y células cardíacas.

Los signos son inespecíficos, pero una vez presente la enfermedad la mortalidad es muy alta. Los animales pueden verse apáticos, anoréxicos, con pelo erizado y postura encorvada. Puede haber diarrea.

En la enfermedad de Tyzzer la prevención es crítica, e incluye un adecuado saneamiento ambiental y la reducción de todo factor que predisponga al estrés.

Gastritis causada por Helicobacter pylori

El jerbo de Mongolia es muy susceptible a este tipo de infección bacteriana, que se caracteriza por causar inflamación y úlceras gástricas.

El tratamiento de la gastritis mediante el uso de antibióticos puede agravar el cuadro, por el posible desarrollo de una enterotoxemia clostridial.

Enfermedades parasitarias

Otras enfermedades del jerbo de Mongolia tienen su origen en parásitos, tanto internos como externos.

Entre los agentes internos más conocidos podemos mencionar: Syphacia obvelata, Dentostomella translucida, y las llamadas “tenias enanas” como Hymenolepis diminuta y Rodentolepis nanatsu.

En los animales afectados puede haber deshidratación, pérdida de peso y diarreas mucoides.

El tratamiento es a base de antiparasitarios suministrados con el alimento, durante siete a catorce días.

Las parasitosis externas pueden manifestarse como lesiones o ampollas en la piel y pérdida de pelo.

Los piojos y las pulgas no son comunes en los jerbos, pero pueden contraerlos por contagio de otros animales cercanos.

Se han descrito casos de sarna causados por el ácaro de la rata tropical, el Ornithonyssus bacoti.

Otras enfermedades del Jerbo de Mongolia

Otras enfermedades del jerbo de Mongolia se asocian a afecciones de componente no infeccioso. Pueden destacarse: conjuntivitis por sustancias irritantes (productos del material de cama); maloclusión por sobrecrecimiento dentario (y viceversa), y fracturas.

Las fracturas pueden producirse por traumatismos, caídas o un mal manejo. Se pueden fracturar tanto las extremidades como la cola. Es posible tratarlas con apósitos ligeros, pero en casos graves puede requerirse una amputación.

Las condiciones de la jaula y el manejo cuidadoso son críticos en la prevención de las fracturas.

Enfermedades del jerbo de Mongolia adulto

Neoplasias

La incidencia de neoplasias en los jerbos comienza a aumentar a partir de los dos años.

Entre las enfermedades del jerbo de Mongolia más comunes por neoplasias tenemos: los tumores ováricos, que pueden evidenciarse por ciclos infértiles, disminución del tamaño de la camada o distención abdominal; tumores cutáneos como melanomas, carcinomas de células escamosas, y tumor de la glándula de marcación territorial (comúnmente observado como absceso).

La cirugía temprana es el tratamiento de elección en estos casos.

Enfermedad renal

Enfermedades del jerbo de Mongolia de tipo renal ocurre en animales mayores de entre dos y cuatro años. Está asociado a la edad y puede evidenciarse por la pérdida de masa muscular, micción y sensación de sed aumentadas, falta de apetito y letargo.

Colesteatoma auditivo

Corresponde a un tumor alojado en el conducto auditivo, que aparece en aproximadamente el 50 % de los jerbos mayores a los dos años.

Estos tumores comprimen el tímpano hacia el oído medio. Dicha compresión y la aparición de infecciones secundarias, terminan necrosando el hueso y destruyendo el oído medio.

El signo típico es la inclinación de la cabeza.

Afecciones por iatrogenia

El manejo incorrecto o poco consiente, puede dar lugar a diferentes alteraciones o enfermedades del jerbo de Mongolia que varían en presentación y gravedad.

Ataques epileptiformes

Como respuesta al estrés, el manejo, cambios de ambiente o nuevos individuos en el grupo, un porcentaje considerable de jerbos puede desarrollar los llamados “ataques epileptiformes”.

Estas convulsiones se asocian generalmente a mecanismos de defensa, pudiendo variar en duración y gravedad.

Su tratamiento no incluye terapia anticonvulsiva. Lo adecuado en estos casos es reducir la exposición a los factores predisponentes.

Desprendimiento de cola

La piel de la cola del jerbo es delgada y muy móvil. Si el animal es sujetado por ella, su piel puede desprenderse.

La cola sin pelo se necrosa y se cae, aunque muchas veces es necesario amputarla.

Conclusiones finales sobre enfermedades del jerbo de Mongolia

Como en todo ejemplar mantenido en cautiverio, las enfermedades del jerbo de Mongolia pueden ser amplias.

El jerbo de Mongolia es un animal naturalmente resistente, y muchas de estas afecciones están estrechamente vinculadas al manejo.

Los cambios en su aspecto y conducta, así como la presencia de lesiones cutáneas, diarrea o descargas anormales, deben ser tomados como señales de alarma ante posibles enfermedades del jerbo de Mongolia.

En la mayoría de los casos es posible la prevención, la cual siempre debe considerarse como medida de manejo por excelencia.

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