Enfermedades del hámster, cómo reconocerlas

Enfermedades del hámster
Enfermedades del hámster
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Los hámster al igual que otros micromamíferos que se mantienen en cautividad pueden ser susceptibles a determinadas dolencias y afecciones, en este artículo describimos las enfermedades del hámster más usuales. La observación y el comportamiento en estos casos cobra especial relevancia como anamnesis para su ulterior comunicación al clínico veterinario.

Reconocer al hámster enfermo

En ocasiones la enfermedad no se exterioriza y produce la muerte sin más, lo cual no podemos actuar. En otros casos hay evidencia de que su estado de salud puede estar comprometida, enumeramos algunos supuestos:

– El animal duerme más de lo habitual (no confundir con hibernación, si está expuesto a temperaturas muy bajas)

– No come ni bebe

– Cambios en su comportamiento, bien muestre agresividad o letargo

– Movimientos descoordinados

– Rascado y mordedura del pelaje

– Heces demasiado líquidas

– Pelaje en mal estado

– Ojos inflamados

– Secreción ocular

– Descargas nasales

Principales enfermedades del hámster

Abscesos: no es tan fácil curar a un hámster cuando aparece un absceso, el cual en muchos casos puede corresponder a una enfermedad anterior mal curada. El procedimiento se basa en la desinfección de la herida. La dificultad en este tipo de enfermedades del hámster es que no suelen colaborar en esta clase de curaciones.

Caída del pelo: es una de las enfermedades del hámster más comunes. Ocurre cuando hay falta de higiene en su jaula o cuando tiene déficit de alguna vitamina. Una revisión en su alimentación y una limpieza profunda de su jaula, la cual mantendremos durante toda su vida, serán las medidas que deberían solucionar esto.

Diarrea: hay muchas causas que la provocan. Algunas de ellas son simples de solucionar, como la falta de higiene o los cambios bruscos de temperatura. Sin embargo, también es posible que sean producto de infecciones intestinales, afecciones víricas, etc., que deberán ser tratadas por un profesional veterinario. Algunos sugieren como primera medida a tomar el dejarlos en ayunas por veinticuatro horas. La primera comida del día siguiente será arroz y avena, pero en cantidades mínimas. Recién cuando los notemos recuperados es que volveremos a la dieta normal.

Estreñimiento: Enfermedades del hámster relacionadas con el estreñimiento se asocian a una dieta poco balanceada, de hecho en la mayoría de los casos es lo que les produce esta condición.

Ojos inflamados: cuando se le inflamen los ojos, tendremos que limpiárselos con un un trapo humedecido y seguramente precisará algún colirio que recete el profesional clínico.

Bronquitis: la mayoría de las bronquitis que padecen se alivian aumentando la temperatura de su alojamiento. Sin embargo, en muchos casos requiere del suministro de fármacos según prescriba el veterinario. Para que nuestra mascota esté más calentita, recubriremos el suelo de su alojamiento con un lecho acogedor. Las primeras señales de bronquitis son la tos con silbidos y el hocico enrojecido.

Sarna: nuevamente las condiciones antihigiénicas en las que podemos llegar a tener a nuestro hámster pueden jugarnos una muy mala pasada. La aparición de ampollas en las extremidades, en las orejas y en su hocico son señales de que la enfermedad haya impactado en él. como en caso anteriores la solución es acudir al veterinario para que nos indique un tratamiento a seguir.

Resfriado: los cambios de temperatura pueden llevar a enfermedades del hámster asociadas a resfriados. Si su nariz presenta flujo, la cuesta respirar y no come como de costumbre, lo curaremos colocando su jaula en un lugar cálido y agradable, al tiempo que haremos énfasis en una alimentación rica en vitaminas. Existen gotas muy efectivas para combatir los resfríos que podemos proporcionarle según prescripción veterinaria.

Cortes y otras heridas: puede ser debido a peleas o elementos inadecuados de la jaula, muchas no tienen importancia y se pueden curar fácilmente con antisépticos, otras precisan atención veterinaria urgente.

Parásitos externos: los parásitos externos más habituales son las pulgas y piojos, es necesario su prevención, de lo contrario puede producir serios problemas en la piel. En estos casos, precisan antiparasitarios , además de renovación del sustrato y sustitución de todo el material de la jaula, los bebederos y comederos deben  limpiarse concienzudamente.

Fracturas: consecuencia de una mala manipulación que cause caídas o por elemento inadecuado de la jaula.

Tumores: se trata de enfermedades del hámster frecuentes, si se tiene en cuenta que su longevidad es corta y a partir del año se consideran geriátricos.

Otras enfermedades del hámster

Este pequeño mamífero puede ser objeto de otras dolencias como es el caso de parásitos internos, mala oclusión de los incisivos, obstrucción de los abazones, cánceres o patologías cardíacas.