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Cerdo vietnamita como mascota – Aprende a cuidarlo y hacerlo feliz

Cerdo vietnamita como mascota
Cerdo vietnamita como mascota
Drow_male/CC BY-SA 2.0

Resulta indudable que los famosos imponen tendencias y este es el caso con el cerdo vietnamita, un ejemplar perteneciente a los cerdos enanos que estaba confinado a los zoológicos hasta que George Clooney irrumpió en sociedad con Max, un fiel representante de la especie. A partir de ese momento, la vida de este cerdo cambiaría para siempre, ya que comenzó a ser demandado como mascota a nivel mundial. Si quieres uno, leer este artículo es de una importancia impostergable.

Aspecto físico del cerdo vietnamita. Procedencia

Como su nombre indica procede de Vietnam, como mascota se impuso de moda en los Estados Unidos allá por los años 70.

Los colores en los que el cerdo vietnamita se puede presentar son el negro, el gris y el marrón. Las manchas pueden ser parte de su encanto. Su cuerpo es robusto, redondo, regordete y tiene un vientre ancho y abultado, una cabeza grande, hocico corto, orejas chicas y una cola en línea recta.

Algunos cerdos pueden presentar considerables tamaños y pesos, se ofrecen en el mercado como minicerdos y a precios más económicos, pero a la larga pueden resultar un verdadero problema.

Es un mamífero artiodáctilo, con rango de subespecie, su nombre científico: Sus scrofa domestica.

Comportamiento e interacción del cerdo vietnamita

No en vano uno de los actores más codiciados de Hollywood lo eligió como mascota; este animal representa una compañía inigualable para las personas. Son juguetones, mimosos y dan y reciben cariño de forma efusiva. No hay razones para temer acerca de sus hábitos de higiene, ya que es muy limpio. Además, no transpiran, por lo que tampoco generan mal olor en su piel.

Parte de su comportamiento consiste en emitir un chillido agudo cada vez que entramos en contacto físico con él. El cometido de usar su voz de esta manera es hacer uso de su instinto para avisar a su “madre” que no los aplaste, ya que la movilidad de la cabeza de este animal es reducida, por lo que su hijito puede estar debajo de ella sin que esta se dé cuenta de este detalle.

Cómo alimentar al cerdo vietnamita

Como todo cerdo, el cerdo vietnamita es omnívoro, lo cual quiere decir que puedes darle de toda clase de comida que él muy alegremente la comerá. No obstante, esta condición no significa que ello sea una buena idea.

Estos animales tienen una prodigiosa tendencia a engordar, por lo que su dieta debe ser controlada mediante el suministro de mucho contenido en fibras y bajo aporte calórico. De modo que las verduras, frutas y los cereales pueden ser la base de su alimentación, al tiempo que también se les puede dar piensos balanceados.

La cantidad a ingerir debe oscilar en 1.5% de su peso, distribuido en dos o tres tomas diarias.

Dónde debe vivir, accesorios

Estos mamíferos precisan de un lecho como lugar de descanso, una zona destinada al baño es relevante especialmente en días calurosos, cajón sanitario para defecar. Un cuarto aislado con medidas de seguridad para impedir fugas o accidentes si no estamos en casa, zona exterior para que tome el sol, en caso contrario deberá llevar algún tipo de sujeción especial (arnés) y educarlo para pasear. No ha de vivir en zonas demasiado pequeñas, el contacto humano es un factor muy importante para su socialización.

Que sea un cerdo, no quiere decir que debamos construir una granja, pero debe contar con instalaciones acordes con sus costumbres y formas de vida. Si habita en un piso, deber ser grande, con mucho espacio para que pueda moverse sin dificultad.

Principios básicos de su educación

El cerdo vietnamita puede ser una mascota ideal… siempre y cuando sea educado de forma estricta, ya que un ejemplar indisciplinado podría llegar a resultar un verdadero dolor de cabeza.

El primer paso para darle una educación de calidad y efectiva es establecerle un horario fijo para su alimentación. Puedes alimentarlo dos o tres veces al día, pero ponte firme en los horarios y no permitas colaciones si es que sus requerimientos alimenticios están cubiertos en dichas entregas.

Algo a lo que debes acostumbrarlo es a los baños, ya que deben ser bañados determinadas veces al año, en la medida que va a convivir en ambiente familiar con humanos.

La manipulación constante desde pequeño incrementará los lazos de unión con el propietario, para que no chillen, deben cogerse con firmeza, al mismo tiempo que las caricias o rascados les reconfortan.

Parámetros fisiológicos del cerdo vietnamita

Longevidad: 15 o 20 años

Peso: 23 a 55 Kg de media

Talla: 50 cm o un poco menos dado sus cortas extremidades

Temperatura: 37,8º joven y 39.3º adulto

Frecuencia cardíaca: 55-80 ppm

Frecuencia respiratoria: 17-30 rpm

Madurez sexual: a partir de los 3 meses

Exploraciones veterinaria. Salud

Como otras mascotas, el cerdo vietnamita precisa de exploraciones veterinarias, pese a su mal manejo, de hecho, en muchos casos se requiere sedación, o bien explorarlos desde el suelo para no estresar al animal. Si son pequeños, se manejan para su exploración física, sujetando las extremidades posteriores, con la cabeza orientada hacia abajo para que no chillen, otra técnica consiste en sujeción de antebrazo y extremidad posterior del mismo lado, tirando de las misma para que quede en decúbito lateral.

El examen físico veterinario debe realizarse una o dos veces al año.

El veterinario de elección suele suministrar al cerdo vietnamita vacunas frente al mal rojo, parvovirus y enfermedad de Aujeszky, esta última obligatoria en la legislación española. Es importante examen de heces y, en su caso, la correspondiente desparasitación.

Recorte de pezuñas, esterilización y extracción de colmillos en machos, son también aspectos que no deben pasar desapercibido dado que es un mamífero a convivir con personas.

En cualquier caso, la visita al veterinario se hace urgente si observamos en el cerdo vietnamita síntomas tales como: anorexia, fiebre, letargo, manchas rojas en piel, diarreas, convulsiones, parálisis, tos, dificultad respiratoria, estornudos, rinitis, problemas de crecimiento, etc.