Origen y evolución de los mamíferos

© N. Tamura/CC BY-NC-ND 3.0

La historia de los mamíferos, su origen y evolución, es una tarea un tanto complicada por la diversidad de criterios existentes en la actualidad, sin embargo, estos animales poseen una osamenta muy robusta que favorece su conservación y el propio proceso de fosilización, por lo que el estudio concerniente a su hábitat, costumbres, diversificación o biología se realiza con mayor facilidad que el resto de animales; aunque no es menos cierto que determinados caracteres claves para el estudio de sus ancestros no fosilizan, como la presencia de mamas, endotermia, pelo, etc., ante lo cual las investigaciones de las partes del cráneo son cruciales para desvelar muchas incógnitas presentes en la clase Mammalia.

Origen y evolución de los mamíferos: era paleozoica

Pelicosaurios (Pelycosauria) de finales del Carbonífero

Entre los registros fósiles existen evidencias de los primeros reptiles sinápsidos (Synapsida) con ciertas características similares a los mamíferos, como es el caso del Dimetrodon, especie que habitaba hace 300 millones de años en Norteamérica. Se trataba de reptiles con dentadura muy poco especializada, sus extremidades eran de movilidad torpe y abiertas; median 3 cm de longitud, poseían una cola larga y una gran aleta dorsal; un sector mayoritario de paleontólogos descartan que estos animales fuesen de sangre caliente. La fosa temporal presente en los sinápsidos permitía la inclusión de una fuerte musculatura mandibular.

Orden de los Terásidos (Therapsida): los cinodontes

Los cinodontes (Cynodontia) fueron un grupo de reptiles más avanzados que desarrollaron otras características similares a los mamíferos actuales, en especial el cambio sufrido en la mandíbula refleja una clara transición de reptiles a animales mamíferos. Algunas de las características de estos reptiles mamiferoides:

– Dentadura más especializada.

– Crecimiento del hueso dentario.

– Huesos posdentarios y el hueso cuadrado adquieren la función de transmisión de sonidos al oído.

– Mejor locomoción, en la medida que las extremidades permanecen más adheridas al cuerpo.

– Muchos expertos sugieren que estos animales podrían ser de sangre caliente, aunque no existen evidencias que avalen la existencia de pelo en la piel.

Mamíferos del Mesozoico

De los cinodontes, a finales del periodo triásico (195 millones de años), evolucionó el Morganucodon, considerado como un verdadero mamífero ante el completo desarrollo relacionado con la articulación presente en su mandíbula, aunque los huesecillos posdentarios y el hueso cuadrado seguían vinculados a la mandíbula inferior. Se trataba de animales diminutos, con una longitud aproximada de unos 14 cm, insectívoros y de hábitos nocturnos.

Se sugiere que los mamíferos del Mesozoico presentaban cuerpos pequeños y hábitos nocturnos ante la dificultad de competir con los dinosaurios existentes en aquella época.

Era cenozoica: auge y evolución de los mamíferos

La extinción masiva de especies, entre ellas los dinosaurios, a finales del Cretácico, favoreció la diversificación en la historia evolutiva de los mamíferos, los cuales preservaron una posición dominante en la era cenozoica, ya que se convirtieron en la fauna característica del aquel momento, aunque los cambios climáticos y la formación de las masas terrestres continentales (tercera fase de separación de Pangea) dio lugar al origen y, a su vez, extinción de muchas especies de mamíferos.

No cabe duda que el Mioceno es considerado, desde el punto de vista de la evolución de los mamíferos, como el periodo de su apogeo, consecuencia de la gran variedad de especies surgidas, gracias a las condiciones climáticas favorables y ante el incremento de la flora miocénica.

Historia, evolución de los mamíferos

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En el Pleistoceno, hace 10.000 años, un triste acontecimiento, aún no desvelado en la actualidad, produjo la extinción masiva de mamíferos gigantes como el famoso tigre dientes de sable, el mamut, Glyptodon… Se barajan numerosas teorías que intentan desvelar el misterio de la desaparición en masa de la megafauna existente en el Pleistoceno, algunos expertos lo atribuyen al propio cambio climático, aunque existen también posturas que consideran la colonización del hombre un factor negativo, de hecho, algunos autores sugieren que la caza incontrolada podría haber supuesto el exterminio de la fauna de mamíferos.