Comportamiento de los mamíferos. formas de vida

Comportamiento de los mamíferos

El comportamiento de los mamíferos varía considerablente en función de los hábitos y costumbres de los animales comprendidos en la clase Mammalia, aunque de manera generalizada sus comportamientos van a estar influidos por sus relaciones sociales y otros elementos considerados esenciales desde el punto de vista de su subsistencia.

El comportamiento social de los mamíferos hace referencia a la relación paterno-filial de los progenitores hacia sus crías. En algunas especies de mamíferos, como es el caso de los primates, esta relación es muy perdurable en el tiempo, en otras, la relaciones afectivas en el entorno reproductivo tienen una duración menor, como es el caso de los roedores. Sí es cierto que existen mamíferos de hábitos solitarios, pero ello no quiere decir que en ciertos momentos presenten relaciones sociales, de lo contrario la especie se extinguiría; esa es la razón por la que llegada la época de reproducción presenten un comportamiento más social, concretamente en la etapa del celo y el correspondiente apareamiento; incluso muchas especies machos colaboran en el cuidado de sus crías. En casos extremos las relaciones parentales pueden durar toda la vida.

El juego es otro comportamiento social que destaca en ciertos mamíferos, por ejemplo los carnívoros, se trata de comportamientos que le sirve como modelo de aprendizaje, como es el caso de los rituales de peleas entre jóvenes cánidos: el lugar de colocación de la mordedura, la sujeción del cuerpo o determinadas posturas acaban convirtiéndose en un entrenamiento muy hábil para la subsistencia de estos animales llegada la edad adulta.

En muchos mamíferos que viven en grupos, generalmente existe un macho dominante que prevalece frente a los demás mediante su considerable fuerza, determinadas coloraciones en el pelaje, longitud del pelo, en definitiva, ciertas peculiaridades morfológicas solo presentes en la especie dominante, que como tal tiene preferencia de apareamiento llegada la época reproductiva.

En felinos es habitual su carácter territorial, por esa razón es frecuente las peleas entre machos por razones de competitividad. El área territorial suele estar delimitada mediante el denominado marcaje territorial: marcas de orín y arañazos en árboles, de esa manera muchos intrusos se inhibirán de adentrarse en el territorio del adversario tras detectar el territorio delimitado, con lo que se evita posibles agresiones.

El comportamiento de los mamíferos no solo se limita a las relaciones sociales, también existen otros tipos de comportamiento que son muy relevante de cara a su subsistencia, por ejemplo, comportamientos relacionados con la adaptación a un determinado hábitat. El zorro doméstico es de costumbres solitarias, aunque está demostrado que pueden agruparse un determinado número de hembras para adaptarse y vivir en zonas pobladas por el hombre, una manera de obtener fácilmente el alimento que hábilmente buscan entre basuras y otras zonas de desechos.

Existen agrupaciones de mamíferos con fines de defensa frente a depredadores o para asegurarse el alimento. En los delfines es habitual que en los desplazamiento por el medio acuático, las hembras y su crías se ubiquen en medio de ejemplares jóvenes y entre machos para estar más protegidas.

La agrupación en mamíferos puede conllevar la reproducción entre parientes, aunque para evitar problemas de endogamias, muchos machos se alejan del grupo llegada la edad adulta para reproducirse con especies no consanguíneas.

Otro ejemplo relacionado con el comportamiento de los mamíferos es el aseo mutuo que practican muchos animales, sin duda constituye un comportamiento efectivo como refuerzo para mejorar las relaciones entre parejas, muy típico entre los primates, se puede considerar como un medio que asegura su reproducción, también juega un papel importante desde el punto de vista de su socialización y estatus jerarquizado.

Un caso muy curioso de comportamiento de los mamíferos es el de los murciélagos vampiros, comparten alimentos con otros miembros del grupo que no han podido encontrar alimento en su jornada de caza. La forma de compartirlo es regurgitando sangre para que pueda ingerirlo el otro compañero. El donante esperará también su recompensa por parte del murciélago receptor cuando lo precise. Se trata de un comportamiento que los etólogos denominan altruismo recíproco; uno de los científicos pioneros en el estudio de comportamiento relacionado con estos murciélagos fue Jerry Wilkinson.

La rata desnuda, Heterocephalus glaber, vive en grupo en galerías que cava bajo la tierra, se caracteriza por la ausencia de pelo y el llevar una vida con poca actividad móvil. Su comportamiento destaca por el hecho de que en la colonia solamente se reproduce una rata dominante, la cual se aparea con varios machos similares a su tamaño; el resto del grupo no se aparea y se especializa en otros roles sociales, escavar galerías, búsqueda de alimento, etc.