Aparato respiratorio mamíferos

Sistema respiratorio mamíferos

El aparato respiratorio en mamíferos es un conjunto de estructuras cuya función es garantizar la oxigenación del organismo. El aire inspirado es rico en oxígeno y es usado por las células para llevar a cabo la respiración y generar energía. El aire espirado, expulsa los desechos de dióxido de carbono obtenidos en las células tras la respiración.

En el aparato respiratorio en mamíferos, el intercambio de gases se hace a través de una membrana especializada en el alvéolo y la pared capilar de los vasos. El oxígeno se une a la hemoglobina, un pigmento respiratorio que se encuentra en el interior de los glóbulos rojos, en los pulmones y éste es transportado a cada célula del cuerpo gracias a la sangre. Una vez llega al tejido y a las células, el oxígeno se desprende y se introduce en la célula, y el dióxido de carbono se introduce en el torrente, bien unido a la hemoglobina, bien disuelto en el plasma.

La porción conductora del aparato respiratorio en mamíferos se encarga de llevar el aire hacia los alvéolos, que están íntimamente ligados a los capilares sanguíneos.

Partes del aparato respiratorio en mamíferos, especialmente perros y gatos

Describimos las partes del aparato respiratorio de animales mamíferos, especialmente perros y gatos.

Área nasal

El área nasal en mamíferos se abre al exterior a través de la nariz o trufa, que esta tapizado por una piel pigmentada y está separado en dos partes por una línea continua denominada filtrum. Los orificios u ollares están delimitados lateralmente por las aletas de la nariz. Cuando el aire penetra, se conecta con la cavidad nasal, en donde encontramos:

– Tabique nasal: separa ambos ollares.

– Órgano vomeronasal o de Jacobson: captan las partículas químicas en el aire e interpretan su mensaje. Se encuentra en el suelo de la cavidad nasal y se relacionan con el olfato y el gusto. Con esta información, son capaces de hacerse un mapa del espacio y una opinión acerca de sus congéneres y su entorno.

– Cornetes nasales: tejido óseo muy fino y frágil enrollado sobre sí mismo que sirve para aumentar la superficie de filtrado del aire.

– Senos paranasales: cavidades de la cavidad nasal tapizadas de mucosa introducidas dentro de los huesos nasales, que se comunican con la cavidad nasal, aunque pueden estar cerrados por engrosamientos de la mucosa. Tienen como función dar ligereza a la cabeza, protección térmica, modifican la resonancia de la voz y pueden servir de puntos de inserción de diferentes estructuras de la boca. En perros y gatos existen el maxilar y el frontal.

– Mucosa nasal: es un tejido muy vascularizado y tapizado de glándulas mucosas que ayudan a crear un ambiente muy húmedo.

La función de esta cavidad es tratar el aire para que pueda introducirse dentro del organismo limpiándolo, calentándolo y humedeciéndolo; además en perros y gatos es muy importante puesto que tienen la olfacción muy desarrollada y su principal forma de termorregulación es mediante el jadeo.

Faringe

La faringe es la parte posterior de la cavidad nasal y oral, se distinguen tres partes:

– Orofaringe, final de la boca.

– Nasofaringe, final de la cavidad nasal.

– Faringe esofágica.

La orofaringe y la nasofaringe están separadas entre sí por una lámina de paladar blando, que se mueve tapando una porción u otra en función de la acción que se esté llevando a cabo, además se comunica con las trompas de Eustaquio del oído para evitar problemas de diferencias de presión.

Laringe

La laringe en mamíferos es la puerta de entrada a las vías respiratorias que se cierra durante la ingesta y se abre durante la respiración. En la laringe vamos a encontrar las cuerdas vocales, que facilitan al animal emitir vocalizaciones. Está formada por cartílagos laríngeos tapizados de musculatura lisa y tejido mucoso:

– Tiroideo: el más grande y sirve de sostén (nuez).

– Cricoides: parte más nasal y tiene forma de anillo, se relaciona con el primer anillo traqueal.

– Epiglótico: tiene forma de hoja grande y cierra la laringe en la deglución.

– Aritenoides: rodean la glotis en forma de v, están situados entre el cricoides y el epiglótico.

– Glotis: Es el agujero de entrada a la faringe.

Tráquea

La tráquea en mamíferos es el conducto tubular que va desde la laringe hasta los bronquios pegado al esófago. Es un tubo algo flexible y no colapsable, que está rodeado de anillos traqueales cartilaginosos con musculatura lisa. En su parte final se divide en dos bronquios.

– Es un tubo rígido y no colapsable, para evitar el cierre del tubo y que no se interrumpa el flujo de aire.

– Tiene que ser flexible para adaptarse a movimientos del animal y de los órganos adyacentes.

– Está tapizado de una mucosa respiratoria que filtra el aire y protege de sustancias externas.

– Puede soportar cierta expansión para adaptar cualquier volumen de aire que pueda entrar.

Bronquios

Los bronquios son bifurcación de la tráquea que a su vez se van dividiendo en tubos más pequeños. Cuando miden menos de 1 milímetro de diámetro se denominan bronquiolos. Los bronquios en mamíferos penetran dentro del saco pulmonar y estar formados por musculatura lisa y mucosa respiratoria. La contracción del tubo será involuntaria y se adaptará a las necesidades del animal.

Alvéolos

Los alvéolos son sacos que contactan íntimamente con capilares sanguíneos y es donde se lleva a cabo el intercambio de gases.

Pulmones

Se ubican dentro de la cavidad torácica delimitadas por la columna vertebral en el lado dorsal, por el esternón ventralmente, cranealmente por la escápula y el húmero, caudalmente por el músculo diafragmático, y lateralmente por las costillas y los músculos intercostales. En la zona medial, se encuentra delimitado por la tráquea, esófago y corazón.

Los pulmones en mamíferos están formados por tejido elástico, engloba a todo el árbol bronquial y las zonas de intercambio de gases. La zona media que abrazan los pulmones se denomina mediastino. El pulmón derecho está formado por cuatro lóbulos (craneal, medial, caudal y el accesorio en contacto con el mediastino) y el pulmón izquierdo por dos (caudal y craneal).

El hilio pulmonar es la zona de entrada y salida de estructuras al interior del pulmón. Está situado medialmente y entran los bronquios, vasos sanguíneos (tanto la arteria como la vena pulmonar), vasos linfáticos y nervios.

Por otro lado, los pulmones están rodeados de láminas de tejido seroso, existe una lámina más externa e íntimamente unida a los pulmones llamada visceral. La más externa es la parietal y se denomina de diferentes formas según las estructuras que contacta. La parte parietal costal (en contacto con los músculos intercostales), la parietal diafragmática (en contacto con el diafragma), parietal mediastínica (en contacto con el mediastino). Entre medias de estas dos capas, se encuentra la cavidad pleural llena de líquido. El movimiento de los músculos provoca una presión sobre estas capas y este líquido, haciendo que el aire pueda entrar o salir del pulmón como si fuese un globo. Este líquido puede modificarse por infecciones o derrames que presionan el pulmón provocando dificultad respiratoria.

Diafragma

El diafragma es un músculo con forma de bóveda que separa la cavidad torácica de la abdominal, formado de fibras musculares esqueléticas. Está atravesado por ciertos orificios que permiten el paso de ciertas estructuras:

– Hiato esofágico: agujero natural que permite el paso del esófago del tórax al abdomen.

– Hiato aórtico: pasa la arteria aorta, la más grande del organismo.

– Foramen caval: por él pasa la vena cava caudal.

Mecanismo de bombeo

El movimiento de las pleuras crean una cámara de vacío en su interior, provocan, mediante una serie de cambios de presiones, que el aire pase pasivamente al pulmón o se expulse:

  • Durante la espiración: se distienden los músculos intercostales y el diafragma, disminuyendo la cavidad torácica y empujando el aire hacia fuera.
  • Durante la inspiración: Los músculos intercostales y el diafragma se contraen tirando de la pleura y aumentando el espacio de la cavidad torácica. Esto crea una fuerza de succión o una presión negativa hacia el interior del pulmón, permitiendo la entrada de aire.