Inicio » Tipos de mamíferos artiodáctilos » Pecaríes, cerdos de monte, familia Tayassuidae (tayasuidos)

Pecaríes, cerdos de monte, familia Tayassuidae (tayasuidos)

Ficha resumen de los pecaríes, cerdos de monte, familia Tayassuidae

Los pecaríes son mamíferos pertenecientes al grupo de los artiodáctilos (Orden Artiodactyla). En este orden también se incluyen otros animales bien conocidos como los venados, búfalos, antílopes, gacelas y camellos. Estos animales son comúnmente conocidos, dependiendo de la región, como cerdos de monte, pecaríes, báquiros, jabalíes americanos, tayasus, entre otros.

Los pecaríes son incluidos dentro de la familia Tayassuidae, los cuales presentan un conjunto de características que pueden ser confundidas con las presentes en los cerdos del Viejo Mundo y cerdos domésticos, estos se encuentran en otra familia llamada Suidae. Los miembros de la familia Tayassuidae se diferenciaron de un antecesor común con los cerdos europeos, durante el Eoceno tardío en Eurasia. Estos animales migraron a Norteamérica, donde alcanzaron su mayor diversidad y se dispersaron por América Central y finalmente hasta Sudamérica, durante el gran intercambio biótico americano.

Estos pequeños cerdos cuentan con al menos tres especies bien definidas y con una distribución amplia, en tres géneros monoespecíficos: Tayassu, Pecari y Catagonus. La especie recientemente descrita, Pecari maximus, no cuenta con suficiente peso morfológico y apoyo de los especialistas, para tratarla como una especie distinta.

Se trata de mamíferos de actividad diurna y nocturna y de hábitos terrestres. Son animales omnívoros, por lo que pueden aprovechar una gran variedad de fuentes de alimento. En general, establecen manadas numerosas que pueden cambiar de composición, cuando se topan con otros grupos, o fragmentarse en varios más pequeños de acuerdo a la disponibilidad de recursos. Los machos jóvenes tienden a separarse del grupo y permanecer en solitario por largo tiempo.

Estos animales pueden llegar a ser muy comunes en algunas regiones. Algunas poblaciones de las selvas húmedas pueden establecer madrigueras bajo las raíces de los árboles de gran tamaño, donde descansan y resguardan a las crías durante la noche.

Los pecaríes son silenciosos y muy difíciles de observar en la naturaleza, ya que suelen huir con rapidez ante cualquier amenaza. Si son perturbados, pueden emitir una serie de sonidos o ladridos y ser algo agresivos. Aunque no son peligrosos, pueden realizar estampidas para disuadir a los depredadores e incluso pueden provocar heridas profundas, mediante el uso de sus colmillos afilados. Otro método de advertencia o señal de nerviosismo en estos animales es chasquear los dientes de manera repetida.

Características de los pecaríes

En general, los pecaríes presentan un cuerpo robusto y pesado. Las extremidades y la cola son cortas, en comparación con otros grupos de cerdos. Su rostro termina en un hocico relativamente alargado y móvil, con un remate truncado similar a un disco. Los labios se encuentran abultados debido a la presencia de grandes caninos. A pesar del tamaño de los caninos y a diferencia de los cerdos del viejo mundo, los caninos de los pecaríes no sobresalen de la boca. La cabeza y el cuello de estos animales son de contextura robusta y gruesa.

La coloración del pelaje varía ligeramente según la especie. El pelaje puede ser jaspeado con blanco o de un color pardo uniforme oscuro. Sin embargo, la contextura del pelaje en las especies de pecaríes es largo, esparcido, ligeramente espinoso, tosco y rígido. Algunas especies presentan una crin de pelos negros, largos y erizados sobre la cabeza.

Los ojos son pequeños y son más bien cegatones. A pesar de esto, la mala vista es compensada con un excelente sentido del olfato y oído. Las orejas suelen ser cortas, puntiagudas y paradas. Los pecaríes, además, poseen una glándula de olor a lo largo de la región dorsal hasta la grupa. Debido a la presencia de esta glándula, dejan un olor marcado en todos los sitios por donde pasan y es más fuerte cuando los pecaríes son alterados.

Los cerdos de monte son considerados mamíferos medianos. Pueden alcanzar una longitud un poco mayor a 1 metro y llegar a pesar hasta 40 kilogramos. Los machos son más grandes que las hembras.

Distribución de los cerdos de monte

Tienen una amplia distribución en el continente americano. Sin embargo, solo dos de las especies, Pecari tajacu y Tayassu pecari, ocupan grandes extensiones, ya que la especie Catagonus wagneri se restringe a la provincia chaqueña sudamericana, región de la cual es endémica.

El más común es el pecarí de collar, Pecari tajacu, el cual se distribuye desde el sureste de los Estados unidos en Norte América hasta el norte de Argentina. Esta especie ocupa desde zonas selváticas húmedas, hasta zonas áridas y de sabana, desde el nivel del mar hasta los 3000 metros de elevación. La especie Tayassu pecari tiene una distribución similar, abarcando desde el sureste de México hasta el sur de Brasil y algunas provincias del norte de Argentina. Las poblaciones de T. pecari han disminuido significativamente en gran parte de su área de distribución.

Alimentación de los pecaríes

Estos mamíferos tienen una dieta variada y puede cambiar estacionalmente según la disponibilidad de los distintos recursos que consumen. Todos los recursos consumidos por los cerdos de monte o báquiros son obtenidos del suelo. Debido a la presencia de un hocico truncado y con forma de disco, pueden hozar en el suelo en la búsqueda de tubérculos, frutos, raíces comestibles, hongos, tallos, hojas, incluso pequeños animales del suelo que incluyen una gran diversidad de grupos de invertebrados. Los pecaríes convergen, evolutivamente hablando, con los cerdos del Viejo Mundo en su papel ecológico

Los pecaríes, como Tayassu pecari, pueden consumir carroña, huevos de aves y pequeños anfibios cuando se los topan entre la hojarasca. También pueden consumir peces ocasionalmente. Esta especie generalmente revisa muy bien la hojarasca, de hecho, por donde pasan se hace notoria su presencia por el gran revoltijo que dejan.

En las selvas tropicales, especies como Pecari tajacu pueden alimentarse de una gran variedad de palmas (unas 25 especies) y consumir frutos de más de 130 especies de plantas, por lo que son importantes dispersores de semillas en los bosques que ocupan. Aquellas poblaciones que se encuentran en ambientes áridos, se alimentan principalmente de plantas cactáceas como el nopal (Opuntia spp.).

Reproducción de los tayasuidos

Los pecaríes parecen reproducirse durante todo el año, tal y como ha sido reportado para la especie Pecari tajacu. No obstante, parece que el número de nacimientos es superior o tiene un pico durante la época de precipitaciones, cuando los recursos abundan. El tiempo de gestación de las hembras es variable según la especie, siendo en general de alrededor de cuatro meses. Las hembras pueden parir una o dos crías que pasan una gran parte del día amamantándose. Los juveniles son destetados tras los dos meses del nacimiento.

Las hembras de Catagonus wagneri tienen entre 1 y 4 crías dependiendo de la edad de la hembra, y solo paren una camada al año. Estos animales pueden vivir hasta 20 años en cautiverio. Las hembras pueden iniciar la reproducción alrededor del año de vida, mientras que los machos se empiezan a reproducir alrededor de los 3 años.

Ecología

Los pecaríes son animales muy comunicativos, sus grupos se mantienen unidos gracias a una serie de vocalizaciones y gruñidos, también, gracias a un fuerte aroma almizclado que liberan a partir de las glándulas presentes en su dorso. Estos animales marcan frecuentemente árboles, rocas y otros individuos para mantener los lazos del grupo estrechos. Los cerdos de monte también disfrutan de revolcarse en el lodo, lo cual es un comportamiento típico de estos mamíferos, para despojarse de parásitos, acicalarse y adquirir una capa protectora contra los mosquitos.

Especies como Pecari tajacu, son muy activas durante el día y primeras horas de la noche. Una vez cae la noche, buscan refugio entre raíces de árboles, cuevas o bajo troncos, en subgrupos de pocos individuos que se unirán de nuevo al siguiente día. Un comportamiento interesante de P. tajacu es que muestran interés y comportamiento de visita a miembros de la manada que han muerto, por hasta diez días después de la muerte, lo cual es muy curioso en estos animales. Otras especies como Tayassu pecari, tienen una actividad que se extiende más en la noche.

Todas las especies son importantes fuentes de alimento de grandes felinos amazónicos como los jaguares y los pumas. Además, los cerdos de monte son importantes modeladores de los ecosistemas que ocupan, pues tienen un papel de gran importancia en la dispersión de semillas.

Especies como Tayassu pecari necesitan de grandes extensiones de ecosistemas sin intervención para sobrevivir. Sus movimientos dependen mucho de la fructificación y disponibilidad de frutas y fuentes de agua para beber.

Tipos pecaríes

Se citan las especies descritas en los diferentes géneros de la familia Tayassuidae (tayasuidos).

Tayassu pecari, pecarí de labios blancos

Tayassu pecari, pecarí de labios blancos

Es una especie rara debido a la disminución de sus poblaciones por la cacería e intervención de hábitats. Es casi tan grande como Catagonus wagneri, llegando a superar el metro de longitud y los 40 kilogramos de peso. Los pecarís de labios blancos pueden establecer grupos más numerosos que los de otras especies. Se han reportado grupos de alrededor de 200 individuos. Estos grupos pueden subdividirse de acuerdo a la disponibilidad de recursos, y existen altas tasas de recambio de individuos cuando se topan con otros grupos.

Al igual que los pecaríes de collar son muy sociables y visitan con frecuencia revolcaderos y lamederos de arcilla en sectores específicos de la selva. Es una especie más agresiva que el resto de cerdos de monte, sin embargo, suelen huir rápidamente ante la presencia del hombre y otros depredadores. Tayassu pecari es más frecuente en ecosistemas selváticos y presentan una menor densidad en ambiente secos. Ocupa ambientes desde el nivel del mar en manglares costeros, hasta los 1900 metros en la Cordillera Andina.

Pecari tajacu, pecarí de collar

Pecari tajacu, pecarí de collar

Pecari tajacu es una especie relativamente común en comparación con las otras especies de pecaríes. Reciben el nombre común de pecarí de collar, debido a que presentan un collar de pelos blanquecinos o amarillentos, que se extienden desde el lomo hasta las mejillas.

Es una especie muy adaptable al uso de ambientes intervenidos y pueden ocupar ocasionalmente parches de bosque o relictos boscosos rodeados por sabanas, siendo menos susceptible que las otras especies de cerdos de monte a la intervención del hombre. El tamaño de los grupos de esta especie puede alcanzar hasta los 30 individuos, sin embargo, el promedio oscila entre 6 y 9 individuos. Es una especie seminómada, ya que se desplaza distancias considerables para buscar alimento. Su dieta varía ampliamente de acuerdo al hábitat que ocupa. Son animales muy sociables y tienen áreas de ocupación por grupo o manada, que pueden ir desde unas pocas hectáreas hasta cientos de hectáreas, dependiendo de la ubicación geográfica.

Catagonus wagneri, pecarí del Chaco

Catagonus wagneri, pecarí del Chac

Catagonus wagneri es la que tiene la distribución geográfica más restringida entre las especies de pecaríes, habitando en ambientes considerablemente más secos que Tayassu pecari y Pecari tajacu, en los bosques semiáridos del chaco de Paraguay, Bolivia y Argentina. Esta especie se consideró extinta, sin embargo, se descubrió una población pequeña de estos animales, en la década de 1970.

De las tres especies de cerdos de monte reconocidas, es la que se encuentra en mayor peligro, debido a la disminución acelerada de su hábitat, menor área de distribución y cacería excesiva. Es la especie de mayor tamaño, alcanzando 1,1 metros de largo y cerca de 40 kilogramos. Se alimentan principalmente de plantas cactáceas, frutos de Acacia y Prosopis, también, ocasionalmente ramonean hierbas tiernas. También son observados lamiendo o comiendo tierra rica en minerales o comiendo tierra de hormigueros, principalmente de hormigas cortadoras de hojas. También pueden cazar pequeños mamíferos si tienen la oportunidad. Es una especie muy territorial al igual que el pecarí de collar. Son de actividad diurna y se refugian al anochecer. Los grupos de estos cerdos de monte varían entre uno y nueve ejemplares.

Conservación de los cerdos de monte

Todas los pecaríes o cerdos de monte son incluidos en el Apéndice II del CITES, debido a que son mamíferos sometidos a altas presiones de cacería en las zonas que ocupan. Su carne es de alto valor para campesinos y varios grupos étnicos. Por otro lado, sus pieles son empleadas en la elaboración de varios productos.

Adicionalmente, a pesar de que algunas especies sean ampliamente adaptables a una gran variedad de condiciones ambientales, la pérdida excesiva de hábitats constituye una presión adicional. Muchas poblaciones como Pecari tajacu han sido prácticamente extirpadas en varias zonas donde antes eran muy comunes, sin embargo, al tener una amplia distribución y poblaciones estables en muchas zonas protegidas en varios países, se incluye en la categoría de “preocupación menor” según la IUCN.

Otros, como Tayassu pecari, se incluyen en la categoría de Vulnerable, ya que es una especie menos común en la naturaleza. Sus poblaciones han disminuido en muchos de los países que ocupa hasta un 80% o más. Además, esta especie sufre presiones de competencia con especies ganaderas y las epidemias han diezmado muchas poblaciones. Es un mamífero muy sensible a las áreas fragmentadas, en las que es más común Pecari tajacu. Catagonus wagneri es incluida en la categoría “En Peligro” debido a la disminución que presentan sus poblaciones por la pérdida de hábitat y la cacería furtiva.

Referencias

  1. Altrichter, M., Taber, A., Noss, A., Maffei, L. & Campos, J. 2015.
  2. de Kort, D., Altrichter, M., Cortez, S., & Camino, M. (2018).
  3. Gasparini, G. M., Ubilla, M., & Tonni, E. P. (2013).
  4. Góngora, J., Reyna-Hurtado, R., Beck, H., Taber, A., Altrichter, M. & Keuroghlian, A. 2011.
  5. Linares, O. J. (1998).
  6. Moreira-Ramírez, J. F., López, J. E., García-Anleu, R., Córdova, F., & Dubón, T. (2015).
  7. Perez-Cortez, S., & Reyna-Hurtado, R. (2008).
  8. Roosmalen, M. G. V., Frenz, L., van Hooft, W. F., De Iongh, H. H., & Leirs, H. (2007).
  9. Torres, R., Tamburini, D., Lescano, J., & Rossi, E. (2017).