focas, fócidos, familia Phocidae

Foca: fócidos

Características y descripción

Los Fócidos, familia Phocidae, más conocidos como focas verdaderas son uno de los tres conjuntos de mamíferos acuáticos que integran la superfamilia de los Pinnípedos (Pinnipedia). Este grupo es el más antiguo de los pinnípedos con registros fósiles que datan del Oligoceno hace 25 a 30 millones de años. Los fócidos modernos se originaron en el Atlántico norte y se componen de dos subfamilias: Monachinae, que cuenta con seis géneros y Phocinae con cinco.

Las focas cuentan con un tamaño corporal moderado a grande. Tienen cuerpos fusiformes que son esbeltos y alargados. Se caracterizan por tener pelo corto y liso a lo largo de su cuerpo y una gruesa capa de grasa (11-13 cm) que aísla al animal y le provee de energía cuando no sale a cazar. Las aletas delanteras son pequeñas, no se dirigen hacia adelante, por lo que la locomoción en tierra no es muy eficaz,  mientras que las traseras son grandes y se encuentran palmeadas entre sus dígitos, aportándole fuerza a su nado. Todos los fócidos aparentan no tener cuello al tener una cabeza que se fusiona con el tronco de su cuerpo.

No tienen pabellones auriculares externos y se minimiza cualquier estructura que pueda producir arrastre al nadar, por lo que han conseguido un mayor grado de evolución a la vida marina en comparación con el resto de pinnípedos. Algunas especies, como el elefante marino, la foca de casco y la foca gris, tienen hocicos aumentados que pueden ser utilizados para enfrentamientos en contextos sociales.

Distribución y hábitat ¿Dónde viven las focas?

La mayoría de las 14 especies de focas se encuentran en el hemisferio norte aunque cinco de ellas se ubican al sur de la línea ecuatorial. En ambos hemisferios muchas especies tienen un rango polar o circumpolar y algunas de ellas se ubican en zonas templadas como la foca gris, el elefante marino y la foca común. Dos especies de focas monje habitan regiones subtropicales o tropicales del océano Pacífico y los mares Mediterráneo y Caribe. Casi todos los océanos, sólo con excepción del océano Índico, cuentan con especies de fócidos. Existen ejemplares de agua dulce como lo son el nerpa, Pusa sibirica, en el lago Baikal en Siberia, y dos subespecies de la foca ocelada encontradas en los lagos Ladoga y Saimaa en Rusia y Finlandia respectivamente.

Todas las especies frecuentan como su hábitat el mar pero salen al exterior,  en tierra firme o hielo para producir sus camadas, mudar de piel y descansar. El apareamiento ocurre en la tierra sólo para algunas especies y en el agua para la mayoría. Los hábitats terrestres incluyen arenas, cantos rodados, afloramientos rocosos y cuevas. En el hielo los fócidos se encuentran en témpanos flotantes y hielo fijo a masas de tierra.

Alimentación ¿Qué comen las focas?

Las dietas de los focas pueden variar enormemente a nivel de especies, también influye los cambios estacionales como la ubicación de ejemplares. Pueden llegar a alimentarse de peces, crustáceos y cefalópodos. Algunas especies como la foca leopardo pueden llegar a alimentarse incluso de pingüinos.

Para poder tener acceso a los más abundantes recursos de peces, los fócidos tienen que sumergirse a profundidades considerables. La mayoría de estas especies nadan en rangos que oscilan entre los 200 y los 250 metros de profundidad. Los elefantes marinos pueden alcanzar hasta los 1500 m y permanecer sumergidos por 20 minutos a una hora.

Reproducción ¿Cómo se reproducen?

Muchas especies de focas forman colonias durante el periodo reproductivo anual y en casos como el del elefante marino pueden llegar a haber cientos de hembras y sólo unos cuanto machos. En la foca cangrejera o la foca de casco se encuentran parejas de macho y hembra dispersas en densidades de sólo una pareja por cada kilómetro cuadrado.

El gran tamaño relativo de los fócidos les posibilita almacenar grandes cantidades de grasa como combustible para épocas de apareamiento y cría, que les permite permanecer largos periodos sin forrajear. Algunas especies más pequeñas como la foca común, no cuentan con tal capacidad de almacenamiento por lo que tienen que salir a cazar para poder criar a los juveniles.

Estas focas producen una leche espesa y rica en grasas para proveer a los cachorros con grandes cantidades de energía en cortos periodos de tiempo, al mismo tiempo que facilita a la madre volver al mar para reponer sus reservas. El periodo de lactancia puede variar entre siete semanas como es el caso de la foca monje, a tan sólo cinco días como en la foca de casco. La hembra finaliza la etapa reproductiva al abandonar a su cría para que pueda buscar su propio alimento.

Focas en peligro de extinción

Tres especies de focas se encuentran categorizadas como amenazadas por la Lista Roja de Especies Amenazadas, debido principalmente a la pérdida y degradación de su hábitat. Las focas monje del Caribe y Hawái son listadas como amenazadas y enfrentan un alto riesgo de extinción, al igual que su contraparte en el mediterráneo. La foca del caspio es otra especie que está clasificada como vulnerable y sus poblaciones en estado salvaje están disminuyendo debido a presiones de caza y a la exposición de enfermedades como el moquillo.